Los ataques de la coalición contra la infraestructura nuclear de Irán lograron su objetivo militar inmediato: retrasar el cronograma de armas nucleares de Irán en años, tal vez una década. Pero en el ámbito más amplio de la historia nuclear, estos ataques pueden resultar pírricos. El marco internacional de control de armas (construido minuciosamente durante sesenta años) se enfrenta a su crisis más grave desde que el TNP entró en vigor en 1970. El precedente establecido por el bombardeo de las instalaciones nucleares de un Estado tendrá eco en las decisiones de proliferación durante generaciones.
El acuerdo de no proliferación
El Tratado de No Proliferación Nuclear se basa en un gran acuerdo alcanzado en 1968. Los estados sin armas nucleares acuerdan no adquirir armas nucleares a cambio de dos compromisos: el acceso a tecnología nuclear pacífica y la promesa de que los estados con armas nucleares trabajarán para lograr un eventual desarme. La OIEA actúa como mecanismo de verificación, inspeccionando los programas nucleares civiles para garantizar que los materiales no se desvíen para uso armamentístico.
Este acuerdo ha sido notablemente exitoso. En la década de 1960, el presidente Kennedy predijo que entre 20 y 25 países adquirirían armas nucleares para la década de 1980. En cambio, hoy sólo nueve estados los poseen. El TNP merece un crédito significativo por este resultado, junto con la disuasión extendida de Estados Unidos (paraguas nucleares) y la diplomacia bilateral.
El conflicto de Irán amenaza este marco en múltiples niveles.
El problema del precedente
La consecuencia más dañina de las huelgas es el precedente que sientan. Por primera vez, la infraestructura nuclear de un estado ha sido destruida sistemáticamente por la fuerza militar en una campaña sostenida (a diferencia de ataques de un solo punto como los ataques de Israel contra Osirak en Irak en 1981 y al-Kibar en Siria en 2007).
El mensaje recibido por los potenciales proliferadores es escalofriante por su claridad:
- Transparencia es vulnerabilidad. Irán declaró muchas de sus instalaciones nucleares y permitió la inspección de la OIEA. Esas instalaciones declaradas se convirtieron en objetivos. La lección: si buscas tecnología nuclear, escóndela
- La velocidad importa. El enfoque gradual de Irán (enriquecimiento gradual a niveles más altos, desarrollo lento de capacidad centrífuga) permitió el monitoreo internacional y eventuales ataques militares. La lección: si decides volverte nuclear, corre
- La disuasión requiere completarse. El arsenal de misiles de Irán de más de 3.000 armas no logró disuadir los ataques porque Irán carecía de ojivas nucleares para convertir esos misiles en una amenaza existencial. La lección: la disuasión convencional por sí sola es insuficiente contra un adversario tecnológicamente superior
El riesgo de cascada
Los expertos en control de armas han temido durante mucho tiempo una cascada de proliferación, un escenario en el que la adquisición de armas nucleares por parte de un país desencadena una reacción en cadena entre rivales regionales. El precedente de Irán podría desencadenar un tipo diferente de cascada: no una adquisición en respuesta a un vecino nuclear, sino una adquisición en respuesta al fracaso demostrado del estatus no nuclear para brindar seguridad.
Los países que pueden acelerar las estrategias de cobertura nuclear incluyen:
Arabia Saudita: El príncipe heredero Mohammed bin Salman declaró públicamente que Arabia Saudita adquiriría armas nucleares si Irán lo hiciera. Los ataques no han eliminado este cálculo: han demostrado que incluso un Estado casi nuclear enfrenta consecuencias militares, lo que podría hacer que el liderazgo saudita esté más decidido a cruzar el umbral rápidamente si decide proliferar.
Turquía: Ankara ha expresado interés en la tecnología nuclear para fines civiles, pero el presidente Erdogan ha cuestionado públicamente por qué Turquía no debería tener armas nucleares. El precedente de Irán refuerza el argumento de que Turquía necesita un elemento de disuasión independiente.
Corea del Sur: Las encuestas de opinión pública muestran consistentemente más del 70% de apoyo a las armas nucleares autóctonas. La amenaza nuclear de Corea del Norte, combinada con las preocupaciones sobre la confiabilidad de Estados Unidos demostradas por el drenaje de recursos estadounidenses por parte del conflicto con Irán, fortalece los argumentos internos para la adquisición nuclear.
Egipto: Las ambiciones nucleares de El Cairo han estado latentes pero no abandonadas. Si Arabia Saudita avanza hacia las armas nucleares, el cálculo estratégico de Egipto cambia fundamentalmente.
La crisis de la OIEA
La Agencia Internacional de Energía Atómica enfrenta un desafío de credibilidad existencial. Irán expulsó a los inspectores de la OIEA de las instalaciones objetivo de los ataques y ha restringido el acceso a las instalaciones restantes. Pero el problema más profundo no es la falta de cooperación de Irán: es la percepción entre los estados miembros de que las salvaguardias de la OIEA son una responsabilidad más que una protección.
Si permitir las inspecciones de la OIEA significa proporcionar una hoja de ruta para los objetivos militares, los Estados racionales se resistirán a la transparencia. Esto socava toda la arquitectura de verificación de la que depende el control de armas. El Director General de la OIEA ha advertido públicamente que la misión de la organización se ve "fundamentalmente comprometida" si se percibe que sus datos de inspección sirven a fines de inteligencia militar.
Qué se puede rescatar
A pesar de los daños, el marco de control de armas no es irreparable. Varias vías podrían mitigar los peores efectos del precedente:
- Garantías de seguridad: El fortalecimiento de las garantías de seguridad negativas (promesas formales de los estados nucleares de no atacar a los estados no poseedores de armas nucleares) podría compensar parcialmente el precedente. Estos tendrían que ser jurídicamente vinculantes, no los compromisos políticos que el caso de Irán resultó insuficiente
- Independencia de la OIEA: las reformas institucionales que crean cortafuegos entre los datos de inspección de la OIEA y las agencias de inteligencia nacionales podrían reconstruir la confianza en el sistema de verificación
- Refuerzo de disuasión ampliada: El paraguas nuclear de EE. UU. sobre sus aliados (Japón, Corea del Sur, OTAN) debe ser demostrablemente creíble para evitar que los aliados busquen elementos de disuasión independientes.
- Marcos regionales: Una zona libre de armas de destrucción masiva en Oriente Medio (propuesta desde hace tiempo pero nunca implementada) podría abordar la cascada de proliferación regional si se combina con una verificación y aplicación de la ley creíbles.
El veredicto histórico
El juicio de la historia sobre los ataques de Irán dependerá de lo que venga después. Si el precedente desencadena una cascada de proliferación que pone armas nucleares en manos de múltiples nuevos estados, los ataques serán recordados como el momento en que colapsó el orden de no proliferación: se cambió el arma potencial de un país por las armas reales de muchos países. Si, en cambio, la comunidad internacional utiliza la crisis para fortalecer el marco con compromisos vinculantes y reformas institucionales, el daño podría contenerse. La ventana para el segundo resultado es estrecha y se está cerrando.