La campaña de misiles de Rusia contra la infraestructura ucraniana a menudo se presenta como una operación militar, pero es fundamentalmente una guerra económica. La pregunta es si el costo de los misiles gastados justifica el daño infligido, y la respuesta revela verdades incómodas para ambas partes.
Lo que gasta Rusia
Estimar el gasto en misiles de Rusia requiere combinar el número de lanzamientos con los costos unitarios:
Estas son estimaciones aproximadas; los costos reales pueden variar significativamente. Pero el orden de magnitud es claro: Rusia ha gastado decenas de miles de millones de dólares sólo en armas de enfrentamiento.
Daño infligido
El Banco Mundial estimó que los daños totales a la infraestructura de Ucrania superarían los 150 mil millones de dólares a principios de 2025, aunque esto incluye todas las formas de destrucción, no solo los ataques con misiles. Sólo el sector energético ha sufrido daños estimados entre 12.000 y 15.000 millones de dólares, con aproximadamente el 50% de la capacidad de generación de antes de la guerra destruida o dañada en varios puntos.
Sin embargo, daño no es lo mismo que pérdida permanente. La notable capacidad de reparación de Ucrania significa que gran parte del daño es temporal. La reparación de un transformador golpeado por un Kalibr podría costar 500.000 dólares, pero desconecta la subestación durante sólo 2 a 4 semanas. Rusia deberá entonces gastar otros 6,5 millones de dólares para atacarlo de nuevo.
La relación de cambio
A primera vista, la relación de intercambio de Rusia parece favorable: 25.000 millones de dólares en misiles que causan 150.000 millones de dólares en daños es un retorno de 6:1. Pero este cálculo es engañoso por varias razones:
- Reparación versus reemplazo: muchos daños se reparan en lugar de requerir un reemplazo completo. Una central eléctrica de 500 millones de dólares alcanzada por misiles podría necesitar 30 millones de dólares en reparaciones, no en un reemplazo completo.
- Tasa de interceptación: Ucrania intercepta entre el 60% y el 80% de los misiles de crucero y drones. Esos misiles interceptados todavía le cuestan a Rusia pero no causan ningún daño.
- Capacidad de reemplazo: la producción de misiles de Rusia no puede sostener la tasa de lanzamiento indefinidamente. Cada Kh-101 cuesta 13 millones de dólares y lleva semanas construirlo, mientras que Ucrania repara los daños en días.
- Ayuda occidental: los donantes internacionales están financiando la reparación de la infraestructura de Ucrania, lo que significa que Rusia está gastando efectivamente su propio dinero para crear facturas de reparación pagadas por las naciones occidentales.
El coste humano
Más allá de la economía, la campaña de misiles ha matado a más de 2.000 civiles y herido a miles más. Millones de ucranianos han sufrido apagones invernales que han afectado a los hospitales, el tratamiento del agua y la calefacción. El costo psicológico de las constantes alertas de ataques aéreos (a veces más de 10 por día) es inconmensurable.
Evaluación estratégica
La campaña de infraestructura de Rusia no ha logrado sus objetivos declarados. Ucrania no se ha rendido, la moral civil no se ha quebrado y el apoyo occidental no ha flaqueado. La campaña ha consumido enormes cantidades de costosas armas de precisión que podrían haberse utilizado contra objetivos militares, mientras que la red de reparación descentralizada de Ucrania ha demostrado ser notablemente resistente.
Sin embargo, la campaña ha impuesto costos reales a la economía y la calidad de vida de Ucrania, y ha obligado a dedicar importantes recursos occidentales a la reparación de infraestructuras en lugar de a equipos militares. Que esto represente una estrategia racional depende de si se cree que Rusia puede sostener su producción de misiles por más tiempo del que Occidente puede sostener su financiación para la reconstrucción.