La guerra moderna se libra en dos dominios simultáneamente: el campo de batalla físico y el espacio de información. Irán ha invertido mucho en ambos, construyendo un aparato de guerra de información de múltiples capas que opera a través de los medios estatales, plataformas sociales, canales proxy y operaciones cibernéticas. En el conflicto actual, este aparato está trabajando horas extras para dar forma a las narrativas a nivel nacional, regional e internacional.
La fortaleza de la información nacional
El entorno informativo interno de Irán se encuentra entre los más controlados del mundo. La Radiodifusión de la República Islámica de Irán (IRIB) opera todos los canales de radio y televisión dentro de Irán. Los medios de comunicación independientes enfrentan severas restricciones y los periodistas que se desvían de las narrativas aprobadas corren el riesgo de ser arrestados, encarcelados o algo peor.
Durante la guerra, este control se ha reforzado aún más. El Consejo Supremo del Ciberespacio, un organismo presidido por el presidente con representación de la inteligencia del IRGC, el poder judicial y el Ministerio de Información, ha ampliado sus operaciones de censura. La limitación de Internet y el bloqueo de redes sociales, que ya eran comunes desde las protestas de Mahsa Amini de 2022, se han intensificado.
La narrativa interna está cuidadosamente construida: Irán se está defendiendo contra una agresión no provocada, el ejército está actuando heroicamente, las bajas civiles son la estrategia deliberada del enemigo y la victoria final está asegurada a través de la providencia divina y el espíritu revolucionario. Las voces disidentes (incluidos los informes sobre reveses militares, el sufrimiento de civiles a causa de las propias decisiones de Irán o los llamamientos a la negociación) se suprimen como propaganda enemiga.
Operaciones de medios internacionales
La guerra de información internacional de Irán opera a través de varios canales coordinados:
- Press TV (inglés) y Al-Alam (árabe): emisoras internacionales de propiedad estatal que presentan la perspectiva de Irán a audiencias globales con un barniz de valores de producción periodística
- Agencia de noticias Fars: servicio de noticias semioficial afiliado al IRGC que produce contenido consumido por los medios regionales e internacionales.
- Medios proxy: Al-Manar (Hezbolá), Al-Masirah (hutíes) y varios medios iraquíes afiliados al PMF amplifican las narrativas iraníes a audiencias regionales de habla árabe.
- Medios de comunicación internacionales comprensivos: Irán cultiva relaciones con organizaciones de medios que comparten orientaciones editoriales antioccidentales, proporcionando entrevistas, acceso y contenido exclusivos
Estos canales se refuerzan entre sí, creando una cámara de eco donde las narrativas iraníes se repiten a través de múltiples fuentes aparentemente independientes, una técnica que otorga credibilidad artificial a los mensajes.
Guerra en las redes sociales
Irán opera una de las operaciones de influencia en redes sociales patrocinadas por el Estado más activas del mundo. Twitter/X, Facebook/Meta, Google y otras plataformas han identificado y eliminado campañas documentadas, pero constantemente surgen nuevas redes.
Las operaciones emplean varias técnicas:
- Redes de bots: cuentas automatizadas que amplifican el contenido alineado con el régimen, impulsan artificialmente los temas de actualidad e inundan la zona con mensajes pro-Irán durante eventos clave.
- Cuentas de títeres de calcetines: personas falsas operadas por humanos que participan en conversaciones aparentemente orgánicas, comparten contenido manipulado y generan seguidores en comunidades de audiencia objetivo.
- Campañas de hashtags: esfuerzos coordinados para hacer que hashtags específicos sean tendencia a nivel mundial, particularmente en torno a incidentes con víctimas civiles o fracasos percibidos de la coalición.
- Granjas de contenido: sitios web disfrazados de noticias o análisis independientes que producen contenido alineado con Irán para su distribución en las redes sociales
- Guerra de memes: contenido visual diseñado para compartir que transmite narrativas del régimen en formatos accesibles y emocionalmente atractivos.
Telegram juega un papel particularmente importante en las operaciones de información de Irán. La plataforma de mensajería se utiliza ampliamente en Irán y en todo Medio Oriente, y su funcionalidad de grupo/canal permite la distribución centralizada de contenido a grandes audiencias con moderación limitada de la plataforma.
Narrativas clave en tiempos de guerra
La guerra de información de Irán durante el conflicto se centra en varias narrativas entrelazadas diseñadas para diferentes audiencias:
Para audiencias nacionales: La nación está bajo ataque pero se mantiene firme. Los héroes militares defienden la revolución. El sacrificio hoy garantiza la seguridad mañana. La deslealtad ayuda al enemigo.
Para audiencias árabes regionales: La coalición representa el imperialismo occidental y la agresión israelí contra una nación musulmana. Los gobiernos árabes que apoyan a la coalición están traicionando a su pueblo. El Eje de Resistencia lucha por todos los musulmanes.
Para el público occidental: Las bajas civiles demuestran el desprecio de la coalición por la vida humana. La guerra es ilegal e injustificada. Los costos económicos perjudicarán a las poblaciones occidentales. Existen alternativas diplomáticas pero se están ignorando.
Para audiencias no alineadas (Sur Global): Este es otro ejemplo del aventurerismo militar occidental. Se están violando las normas de soberanía. Las mismas potencias que predican el derecho internacional lo ignoran cuando les conviene.
Operaciones cibernéticas en el espacio de la información
Las capacidades cibernéticas de Irán complementan sus operaciones mediáticas. Las actividades documentadas incluyen operaciones de piratería y filtración dirigidas a comunicaciones militares y gubernamentales de la coalición, desfiguración de sitios web de medios occidentales, ataques distribuidos de denegación de servicio en plataformas de medios hostiles e intentos de intrusión contra periodistas que cubren el conflicto.
Las unidades cibernéticas del IRGC han sido vinculadas a operaciones que roban documentos o comunicaciones auténticos y los divulgan selectivamente (a veces modificados) para crear controversia, socavar la confianza o exponer detalles operativos. Estas operaciones desdibujan la línea entre la recopilación de inteligencia, el sabotaje y la guerra de información.
Evaluación de eficacia
La guerra de información de Irán es más efectiva cuando opera dentro de ecosistemas de información comprensivos. En el espacio interno iraní, el control del régimen garantiza un dominio narrativo casi total. En el mundo árabe, el sentimiento antioccidental proporciona un terreno fértil para los mensajes iraníes, aunque la identidad chiita de Irán limita su atractivo en muchas poblaciones de mayoría sunita. En las democracias occidentales, las operaciones de influencia iraní contribuyen al debate y la polarización, pero no pueden anular los medios institucionales y las comunicaciones gubernamentales. El efecto general es aumentar los costos, crear confusión y retardar la formación de consenso, lo que, en un conflicto prolongado, sirve al interés estratégico de Teherán de impedir una respuesta internacional unificada.