El programa de misiles de Irán no puede entenderse aisladamente de su programa nuclear. Ambos están técnica y estratégicamente entrelazados: los misiles balísticos son el sistema de lanzamiento que daría a las armas nucleares su valor disuasorio. Esta conexión impulsa gran parte de la preocupación internacional sobre el desarrollo de misiles de Irán.
Estado del programa nuclear
A principios de 2026, el programa nuclear de Irán ha avanzado hasta alcanzar casi el umbral de capacidad:
- Enriquecimiento: Irán ha enriquecido uranio hasta un 60 % de pureza, y los servicios de inteligencia sugieren una producción del 90 % (apto para armas) en Fordow.
- Existencias: uranio enriquecido suficiente para armas múltiples si se enriquece aún más
- Instalaciones: Fordow (subterránea, cerca de Qom), Natanz (parcialmente subterránea, en el centro de Irán), instalación de conversión de Isfahán
- Tiempo de interrupción: estimado entre semanas y meses, en comparación con más de un año según el JCPOA de 2015.
El nexo entre misiles y armas nucleares
Los misiles balísticos y las armas nucleares son tecnologías complementarias. Un arma nuclear sin un sistema vectores es un riesgo estratégico: sólo puede utilizarse como último recurso. Sin embargo, una ojiva nuclear que se pueda lanzar mediante un misil proporciona una capacidad de supervivencia para un segundo ataque: la base de la disuasión nuclear.
El MRBM Sejjil de combustible sólido de Irán es particularmente preocupante en este contexto. Su capacidad de lanzamiento rápido desde lanzadores móviles significa que incluso después de un ataque preventivo, las unidades supervivientes podrían lanzar misiles de represalia con armas nucleares en cuestión de minutos. Este es exactamente el escenario que hace que las fuerzas de misiles con armas nucleares sean tan peligrosas y tan valiosas para la disuasión.
Preocupaciones sobre el desarrollo de ojivas
Las agencias de inteligencia han identificado indicadores del trabajo de desarrollo de ojivas nucleares en varias instalaciones iraníes:
- Complejo militar de Parchin: Sospechosa cámara de pruebas de explosivos para dispositivos de implosión, detectada mediante muestreo ambiental
- Shahrud: instalación de prueba de misiles con actividades consistentes con las pruebas de vehículos de reentrada
- Estudios sobre armamento: los informes de la OIEA hacen referencia a trabajos anteriores a 2003 sobre fundición de uranio metálico, lentes explosivos e integración de ojivas.
Irán ha negado sistemáticamente que busque armas nucleares, alegando que su programa de misiles es puramente convencional. Sin embargo, las características de diseño de varios misiles (particularmente el Khorramshahr con su enorme capacidad de carga útil) sugieren que fueron diseñados teniendo en mente las dimensiones de las ojivas nucleares.
JCPOA y su colapso
El Plan de Acción Integral Conjunto de 2015 restringió las actividades nucleares de Irán, pero excluyó explícitamente su programa de misiles, una brecha que, según los críticos, permitiría a Irán perfeccionar los sistemas de lanzamiento mientras las capacidades nucleares estuvieran temporalmente congeladas.
La retirada de Estados Unidos del JCPOA en 2018 eliminó las limitaciones nucleares sin abordar la dimensión de los misiles. Posteriormente, Irán reanudó niveles más altos de enriquecimiento y amplió la producción de centrifugadoras, mientras continuaba desarrollando misiles más capaces. El resultado fue lo peor de ambos mundos: un programa nuclear sin restricciones Y una fuerza de misiles en mejora.
Respuesta internacional
La Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU "pidió" (pero no exigió legalmente) a Irán que se abstuviera de realizar actividades con misiles balísticos diseñados para ser capaces de transportar armas nucleares. Irán sostiene que, dado que no tiene un programa de armas nucleares, la cláusula no se aplica. Esta ambigüedad legal ha impedido una acción internacional efectiva contra el programa de misiles de Irán.
El desafío fundamental persiste: no se pueden negociar los límites de los misiles por separado de los límites nucleares, porque cada programa da valor al otro. Cualquier marco diplomático futuro debe abordar ambos simultáneamente: una lección aprendida del fracaso del JCPOA.