Los misiles balísticos y drones de Irán no están controlados por el ejército regular iraní (Artesh), sino por la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC-ASF), una rama militar de élite que depende directamente del Líder Supremo, el Ayatolá Jamenei. Comprender esta organización es esencial para entender cómo Irán llevaría a cabo una guerra de misiles.
Organización
El IRGC-ASF se estableció en 2009 fusionando la fuerza aérea del IRGC con su comando de misiles. Actualmente está comandada por el general de brigada Amir Ali Hajizadeh, quien ha supervisado la expansión de la fuerza y las operaciones de True Promise contra Israel.
La fuerza está organizada en varios comandos principales:
- Comando de Misiles: opera unidades de misiles balísticos y de crucero, incluidas instalaciones de lanzamiento subterráneas
- Comando de Defensa Aérea: opera la red de defensa aérea de Irán (S-300, Bavar-373, Khordad-15)
- Comando UAV: controla las operaciones de drones, incluida la producción y el despliegue de la serie Shahed
- División Espacial: gestiona programas de lanzamiento espacial y de satélites
Personal y Formación
El IRGC-ASF tiene un personal estimado entre entre 15.000 y 20.000 dedicados a operaciones con misiles. Las tripulaciones reciben una amplia formación en manejo de misiles, procedimientos de lanzamiento, navegación y defensa NBC (nuclear, biológica y química). La fuerza lleva a cabo ejercicios regulares, televisados públicamente con fines de disuasión, que demuestran capacidades de lanzamiento masivo desde lugares dispersos.
La organización mantiene un equipo de ingenieros y técnicos civiles en empresas afiliadas que se encargan de la producción, el mantenimiento y las actualizaciones de misiles. Esta estructura dual militar-industrial garantiza la continuidad de la producción incluso durante el conflicto.
Autoridad de mando
La autoridad de lanzamiento del IRGC-ASF fluye directamente del Líder Supremo, sin pasar por el gobierno civil y la cadena de mando militar de Artesh. En la práctica, el comandante de la fuerza (Hajizadeh) tiene autoridad predelegada para lanzamientos de represalia en escenarios específicos, que presumiblemente incluyen la decapitación de los líderes iraníes.
Esta estructura de mando significa que un ataque exitoso contra el liderazgo político de Irán no necesariamente evitaría las represalias con misiles. Las órdenes de lanzamiento preestablecidas y las comunicaciones subterráneas viables permitirían a la fuerza de misiles ejecutar ataques de represalia incluso si Teherán fuera destruido.
Doctrina Operativa
El IRGC-ASF opera bajo una doctrina de represalia asegurada. El concepto central: Irán puede no ser capaz de evitar un primer ataque contra su territorio, pero garantiza la capacidad de tomar represalias con devastadores ataques con misiles contra el agresor y sus aliados regionales.
Principios clave:
- La supervivencia es lo primero: las bases subterráneas, los lanzadores móviles, la dispersión y el camuflaje garantizan que la fuerza sobreviva a los ataques iniciales.
- Lanzamiento masivo: Los ataques de saturación abruman las defensas por puro volumen
- Multieje: ataques desde múltiples direcciones y uso de múltiples tipos de armas (balísticas, de crucero, drones) para forzar a los defensores
- Coordinación por poderes: Los ataques simultáneos de Hezbolá, los hutíes y las milicias iraquíes multiplican la amenaza
Evolución reciente
Bajo el liderazgo de Hajizadeh desde 2009, el IRGC-ASF ha pasado de ser una fuerza que dependía de misiles imprecisos de combustible líquido a una fuerza que cuenta con sistemas de combustible sólido guiados con precisión, misiles de crucero y drones sofisticados. Las operaciones True Promise marcaron el debut operativo de la fuerza en una guerra interestatal directa: una escalada importante con respecto a su papel anterior como elemento disuasivo.
La fuerza continúa modernizándose, con el desarrollo informado de vehículos de reentrada de maniobra, sistemas hipersónicos de impulso-planeo y buscadores de terminales guiados por satélite que harían la interceptación cada vez más difícil.