La capacidad de Irán para amenazar objetivos a distancias estratégicas (de 1.500 a más de 2.000 kilómetros) se basa en tres familias de misiles: la serie Shahab (de combustible líquido, herencia norcoreana), el Emad (evolución guiada con precisión de Shahab) y el Sejjil (de combustible sólido moderno). Juntos, representan tres décadas de desarrollo de misiles.
Shahab-3: dónde empezó
El programa Shahab-3 comenzó en la década de 1990 con la transferencia directa de tecnología del programa Nodong-1 de Corea del Norte. Probado por primera vez en julio de 1998, Shahab-3 proporcionó a Irán su primera verdadera capacidad de alcance medio.
Los primeros misiles Shahab-3 eran inexactos (CEP de más de 2 km), lo que los hacía útiles sólo contra objetivos de área como ciudades o grandes instalaciones militares. La propulsión de combustible líquido requirió entre 30 y 60 minutos de preparación previa al lanzamiento (abastecimiento de combustible, montaje y alineación), lo que hizo que el lanzador fuera vulnerable a un ataque preventivo durante esta ventana.
A pesar de sus limitaciones, Shahab-3 sirvió como base para todo el programa MRBM de Irán. Cada diseño posterior de combustible líquido es esencialmente un Shahab-3 mejorado.
Emad: Precisión a distancia
Probado en octubre de 2015, el Emad abordó la mayor debilidad de Shahab-3: la precisión. La innovación clave es un vehículo de reentrada maniobrable: en lugar de una simple ojiva balística, la carga útil de Emad tiene pequeñas aletas de control y un sistema de guía que realiza correcciones durante la fase terminal del vuelo.
Esto reduce el CEP de ~2000 metros a aproximadamente 500 metros; aún no está guiado con precisión según los estándares occidentales, pero es lo suficientemente preciso como para apuntar a instalaciones militares, aeródromos o instalaciones portuarias específicas en lugar de solo ciudades.
Emad retiene combustible líquido, lo que significa que la ventana de vulnerabilidad durante la preparación del lanzamiento permanece. Sin embargo, Irán ha desarrollado vehículos TEL (Transporter-Erector-Launcher) de montaje rápido que reducen el tiempo de preparación. Las instalaciones de lanzamiento subterráneas (túneles que permiten cargar y preparar misiles a cubierto) reducen aún más la vulnerabilidad.
Sejjil: El cambio de juego
El Sejjil representa el logro misilístico más importante de Irán. Como MRBM de dos etapas de combustible sólido, elimina la vulnerabilidad del tiempo de preparación del combustible líquido.
Una batería Sejjil puede lanzarse entre 10 y 15 minutos después de recibir una orden; los misiles se almacenan llenos de combustible y listos. El lanzador dispara, se reubica y puede disparar nuevamente desde una nueva posición. Esto hace que Sejjil sea extremadamente difícil de destruir de forma preventiva.
Doctrina Operativa
La doctrina de misiles de Irán se basa en la masa: lanzar suficientes misiles para abrumar los sistemas de defensa hasta la saturación. En un conflicto, Irán probablemente lanzaría cientos de misiles balísticos simultáneamente desde sitios de lanzamiento dispersos y reforzados, combinados con misiles de crucero y drones en complejos ataques multieje.
La operación Promesa Verdadera de abril de 2024 demostró esta doctrina cuando Irán lanzó más de 170 drones, misiles de crucero y misiles balísticos contra Israel en un solo ataque coordinado. Si bien la mayoría fueron interceptadas, la operación validó la capacidad de Irán para llevar a cabo ataques combinados a gran escala.
Desarrollo futuro
Irán continúa desarrollando variantes mejoradas con mejor guía, mayor alcance y ojivas maniobrables. El Fattah y el Kheibar Shekan representan la próxima generación y potencialmente cuentan con capacidad de planeo hipersónico. La tendencia es clara: más preciso, más rápido de lanzar, más difícil de interceptar.