Los dos principales misiles de crucero de Estados Unidos, el BGM-109 Tomahawk y el AGM-158 JASSM, sirvieron como columna vertebral de la campaña de ataque de la Operación Furia Épica. Cada arma aportaba distintas ventajas, y los planificadores de objetivos de CENTCOM combinaron cuidadosamente el misil con la misión durante todo el conflicto.
Tomahawk: el veterano
El misil de ataque terrestre Tomahawk ha sido el arma de enfrentamiento de Estados Unidos desde su debut en combate en la Guerra del Golfo de 1991. Lanzado desde barcos de superficie y submarinos, el Tomahawk ofrece:
- Alcance: más de 1000 millas náuticas, lo que permite lanzamientos desde fuera del alcance defensivo iraní
- Flexibilidad de plataforma: Lanzable desde todos los destructores de clase Arleigh Burke, cruceros de clase Ticonderoga y submarinos de clase Virginia/Los Ángeles de la flota
- Carga útil: ojiva unitaria de 1000 libras, suficiente para la mayoría de los objetivos más difíciles
- Actualizaciones del Bloque V: Capacidad de objetivos marítimos en movimiento, navegación mejorada y guía terminal mejorada
En Epic Fury, los Tomahawks fueron el arma elegida para la salva inicial. Los barcos en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental lanzaron cientos de TLAM en las primeras 24 horas, apuntando a sitios de defensa aérea, centros de comando e instalaciones de misiles conocidas. El largo alcance del arma significó que los barcos de lanzamiento nunca entraron en la zona de ataque de los misiles antibuque iraníes.
JASSM: El delantero sigiloso
El misil conjunto aire-tierra representa un salto generacional en los misiles de crucero lanzados desde el aire. Su diseño (sigilo) poco observable lo hace mucho más difícil de detectar e interceptar que el Tomahawk, que fue diseñado en la década de 1970 sin forma sigilosa.
El alcance extendido y el perfil sigiloso del JASSM-ER lo hicieron particularmente valioso contra objetivos defendidos por los sistemas de defensa aérea iraníes supervivientes. Incluso después de la campaña inicial de SEAD, las baterías residuales S-300 y Bavar-373 representaban una amenaza. La baja sección transversal del radar de JASSM le permitió penetrar estas defensas donde un Tomahawk no sigiloso podría ser interceptado.
Roles complementarios en Epic Fury
CENTCOM empleó ambos misiles de forma coordinada:
- Fase 1 (salva de apertura): los Tomahawks dominaron porque los barcos estaban preposicionados y podían despegar inmediatamente sin apoyo de aviones cisterna ni desconflicto del espacio aéreo
- Fase 2 (ataques sostenidos): JASSM-ER tomó la delantera mientras los B-1B Lancers, que llevaban 24 misiles cada uno, proporcionaron una enorme potencia de fuego por salida.
- Objetivos urgentes: la capacidad de merodeo del Tomahawk Block V lo convirtió en el arma preferida para objetivos móviles como lanzadores TEL detectados por activos ISR.
- Objetivos endurecidos: la ojiva penetrante de JASSM superó a la ojiva unitaria de Tomahawk contra estructuras reforzadas
El camión B-1B JASSM
El B-1B Lancer se convirtió en la plataforma de ataque convencional más eficiente de Epic Fury precisamente gracias a JASSM. Cada B-1B puede transportar 24 JASSM-ER internamente, lo que proporciona más potencia de fuego de reserva por salida que cualquier otro avión. Operando desde Diego García y Al Udeid, los B-1B llevaron a cabo misiones de ataque las 24 horas del día, y cada salida llevaba suficiente potencia de fuego para atacar a dos docenas de objetivos distintos.
Este concepto de "camión de misiles" reivindicó la decisión de la Fuerza Aérea de retener y modernizar la flota de B-1B específicamente para la misión de enfrentamiento convencional. Una sola salida de B-1B con 24 JASSM-ER podría lograr lo que requeriría una docena de salidas de cazas con dos misiles cada una.
Producción y Sostenibilidad
La diferencia crítica entre los dos misiles desde una perspectiva de mantenimiento fue la tasa de producción. Lockheed Martin produjo aproximadamente 500 JASSM por año en todas las variantes, en comparación con aproximadamente 100 Tomahawk por año de Raytheon (ahora RTX). Esto significó que las acciones de JASSM eran más profundas y sostenibles para una campaña prolongada.
Sin embargo, ambas tasas de producción fueron insuficientes para la intensidad de Epic Fury. El Pentágono realizó pedidos suplementarios de emergencia para ambas armas e invocó a las autoridades de la Ley de Producción de Defensa para acelerar la fabricación. El conflicto demostró que incluso las reservas de municiones más profundas de Estados Unidos son finitas y que las campañas futuras requerirán inventarios anteriores a la guerra más grandes o una capacidad de aumento de producción más rápida.
Próxima generación: JASSM-XR y el futuro
Epic Fury aceleró el desarrollo de la próxima evolución del ataque de enfrentamiento estadounidense: el AGM-158D JASSM-XR (Extreme Range). Con un alcance proyectado que excede las 1.000 millas náuticas, rivalizando con el Tomahawk, el JASSM-XR combinaría el alcance de distancia del Tomahawk con la guía terminal sigilosa y precisa del JASSM. El arma podría potencialmente reemplazar ambos misiles con un único sistema independiente de la plataforma que se pueda lanzar desde cualquier caza, bombardero o plataforma naval.
La campaña también validó el concepto de coordinación autónoma de misiles de crucero. Tanto Tomahawk Block V como JASSM incorporan la capacidad de compartir datos de objetivos y coordinar los tiempos de llegada en vuelo. En Epic Fury, las salvas estaban programadas para llegar a un objetivo simultáneamente desde múltiples direcciones, abrumando las defensas puntuales que podrían haber interceptado misiles individuales. Esta coordinación de "tiempo en el objetivo", anteriormente limitada a la artillería, representó un avance significativo en la doctrina del empleo de misiles de crucero.
Quizás la lección más importante fue operativa: la abrumadora ventaja del ejército estadounidense en ataques de precisión significa que Estados Unidos puede proyectar potencia de fuego devastadora contra cualquier objetivo en la Tierra sin colocar a un solo miembro del servicio sobre territorio hostil. Si esa capacidad se traduce en resultados estratégicos duraderos sigue siendo la cuestión permanente del poder aéreo moderno.