True Promise 4, lanzado el 28 de febrero de 2026, fue el ataque con misiles más intenso que jamás haya enfrentado Israel. Más de 200 misiles balísticos de Irán, combinados con ataques simultáneos de los hutíes desde Yemen y cohetes de Hezbolá desde el Líbano, pusieron a prueba el sistema de defensa multicapa de Israel hasta sus límites absolutos.
El perfil de ataque
El cuarto ataque directo de Irán reflejó las lecciones aprendidas de tres operaciones anteriores:
- Composición totalmente balística: sin drones lentos que proporcionarían alerta temprana y permitirían la preparación defensiva
- Cronología comprimida: Misiles lanzados en ráfagas estrechas para maximizar las llegadas simultáneas
- Ojivas maniobrables: variantes Emad y posiblemente Fattah con guía terminal para complicar la interceptación
- Coordinación multieje: Los lanzamientos balísticos simultáneos de los hutíes desde Yemen obligaron a los activos de defensa del sur a atacar por separado
- Desvío de Hezbolá: intenso lanzamiento de cohetes desde el Líbano para ocupar la Cúpula de Hierro y la Honda de David en el norte
Rendimiento de defensa
La defensa de múltiples capas de Israel, aumentada por los destructores estadounidenses THAAD y Aegis, se enfrentó al bombardeo entrante:
Se informó que la tasa de intercepción combinada fue 85-90 %, inferior al 99 % logrado en True Promise 1, lo que refleja la mayor sofisticación y volumen del ataque. Varios misiles balísticos impactaron zonas pobladas, provocando las primeras víctimas civiles confirmadas por fuego directo iraní.
Agotamiento del interceptor
La mayor preocupación durante y después de True Promise 4 fue el agotamiento de los interceptores. Según se informa, las existencias de Arrow-3 se redujeron a niveles críticamente bajos. Los interceptores del THAAD, normalmente mantenidos en reserva, se gastaron a un ritmo que agotaría el suministro a los pocos días de un bombardeo sostenido.
Esto creó una vulnerabilidad estratégica inmediata: si Irán lanzara un ataque de seguimiento en unos días, las defensas de nivel superior de Israel podrían verse significativamente degradadas. Estados Unidos se apresuró a implementar interceptores THAAD adicionales y se comprometió a acelerar la producción del Arrow-3, pero ninguno de los dos pudo restaurar su capacidad total de inmediato.
Represalias israelíes
La respuesta de Israel se coordinó con la Operación Furia Épica. Los cazas F-35I Adir de la Fuerza Aérea israelí atacaron objetivos en las profundidades de Irán, incluidas instalaciones de producción de misiles, centros de mando del IRGC e infraestructura relacionada con la energía nuclear. Los ataques se llevaron a cabo simultáneamente con las operaciones estadounidenses, creando un asalto combinado que abrumó la red de defensa aérea de Irán.
Consecuencias
True Promise 4 demostró que Irán puede causar un daño real a Israel incluso a través de sus formidables defensas. La combinación de masa, ojivas maniobrables y ataque multieje logró tasas de penetración más altas que cualquier operación anterior. Pero también desencadenó la represalia más devastadora que Irán haya enfrentado, lo que sugiere que la escalada puede haber llegado a un punto en el que ambas partes enfrentan consecuencias inaceptables de una escalada continua.